El constructor del castillo

Había una vez un hombre pobre y con pocos recursos económicos que decidió construir un gran castillo. Como era pobre y tenía que trabajar todos los días decidió hacer el castillo poco a poco.

Todos los días cuando llegaba del trabajo hacia unos pocos ladrillos. A los pocos meses tuvo miles de ladrillos en el horno y los coció. Una vez tuvo los ladrillos, todos los días ponía unos pocos ladrillos en su castillo, los pegaba y se iba a dormir.

Los vecinos del pueblo se reían de él y le llamaban el loco. Pasaron muchos años y el castillo fue creciendo más y más hasta ser grande y ser visible desde todo el pueblo. La gente ya no se reía del loco. Venían muchos forasteros a conocer al sabio que había construido el castillo.

El pueblo se volvió muy prospero gracias al castillo. El loco sabio vivió muchos años y tuvo muchos hijos a los que lego una gran herencia. Un reino.

El constructor de activos

Este cuento ilustra muy bien la vida del constructor de activos. Sobre todo si uno no tiene dinero o tiene muy poco. Tenemos que construir nuestro castillo financiero de activos poco a poco, ladrillo a ladrillo.

No importa que la gente se ría de ti o te tome por loco, tú sigue con tus planes construyendo tu columna de activos. Con el tiempo tus resultados serán visibles desde todos lados.

Si has decidido crear un blog o un canal en Youtube, tienes que crear tú contenido poco a poco, ladrillo a ladrillo. Cada pieza de contenido es parte de un activo mayor que puede servir a miles de personas y gracias a eso puedes recibir grandes recompensas económicas.

 

Anuncios